Durante estas navidades enviamos a nuestros clientes, proveedores y amigos la tarjeta de navidad del estudio, de la que ya estuvimos hablando en una anotación anterior. Este año la idea era relativamente similar a la del año anterior, en el sentido de que requería la interacción del receptor, montando un recortable. Pero en esta ocasión no era, como en 2008, un jamón serrano y sus accesorios, sino nosotros mismos.

La portada de la tarjeta está inspirada en las cajas de juegos infantiles de los 50 y 60. Es la tarjeta más grande que hemos enviado hasta ahora. Tanto, que nuestro impresor tuvo alguna dificultad para encajar el pliego en la máquina (aunque al final pudo hacerlo) y pesó más de lo normal, por lo que Correos nos aplicó un sobrecoste al franqueo (además, hubo problemas con esto, de los que hablaré más adelante). Al desplegar la tarjeta, el receptor se encontró con cada uno de nosotros en formato recortable.

Los muñequitos están montados sobre las famosas plantillas Cubecraft, e ilustradas por Ike, nuestro artista de cabecera. Para montarlas, siguiendo las instrucciones que aparecen al abrir la tarjeta sobre una ilustración navideña de los componentes del estudio, sólo hacía falta unas tijeras y un poco de paciencia (¡y no hacía falta pegamento!). En la foto de arriba pueden ver como quedan una vez montados.
Para aquellos que no la recibieron, o que no quieren recortar la tarjeta, todavía tienen la oportunidad de tener su kit de diseñadores, desde aquí puedes descargar a Arístides, Carlos, Jacob y Miguel. Están en formato A4, para que resulte más fácil de montar. Sólo hay que imprimir en un papel grueso, recortar y montar siguiendo las letras. Quizá te haga falta una cuchilla para hacer las ranuras donde encajar las solapas.
Cosas que aprendimos este año con la tarjeta: Correos ya no vende sellos, por lo que cuando vas a la oficina de correos a poner las cartas, ellos mismos franquean con una maquina las cartas (poniendo el matasellos y la fecha). Como usamos un sobre transparente de papel sintético, algunas de ellas no se marcaron bien y llegaron devueltas por falta de franqueo (que no era el caso, simplemente se habían marcado mal). Una visita adicional a la oficina de correos solucionó el problema, pero lo tendremos en cuenta para el próximo año.